MONTAÑITA: CAPITAL SUDAMERICANA BOHEMIA DEL SURF, LA PLAYA Y EL MAR.
Una vez que llegamos sentimos inmediatamente que nos invade una paz profunda, la respiración y nuestro corazón bajan su velocidad y caminamos lento. Sonreímos sin saber por qué.
Calles de tierra con un perfume especial que nos hace viajar hacia el mismo lugar al que quisiéramos estar. Se escuchó a la vez que se escucha si prestamos atención la famosa frase que casi vomitamos sin querer: Aquí me quedo a vivir, dejo mi trabajo, no vuelvo más. Esto es paz. Esto es vida.
Tranquilos, sabemos que los lunes existen y que las cuentas hay que pagarlas a fin de mes, así sólo será un viaje con ida y vuelta. Mala suerte, otra vez será la oportunidad para dejar el trabajo.
La definición dice que Montañita, o Punta Montañita como todavía se la conoce en algunos mapas, se ha convertido en uno de los balnearios turísticos más reconocidos de nuestro país. Si lo que buscamos es desconectarnos de la rutina y pasar un fin de semana diferente, alternativo y bohemio, definitivamente, este es nuestro lugar.
Un poco de historia
En los años 60s este pueblo se convirtió en el punto de encuentro perfecto para gente, en su mayoría extranjera, inspirada en el movimiento hippie. Con el pasar del tiempo, este movimiento se convirtió en un estilo de vida sin preocupaciones relacionadas a la rutina diaria esclavizante del mundo capitalista. Un estilo de vida más enfocado a vivir nuevas experiencias, en un entorno armonioso unificado con la naturaleza.
Las construcciones en Montañita siguen manteniendo un estilo rústico enfocado en ese pensar hippie y a su vez pintoresco muy típico de la costa, a base de caña y paja, aunque en la actualidad hay hostales y hoteles más modernos. Lugares desde 5 dólares la noche hasta 60 con cama, aire acondicionado, agua caliente y desayuno incluido.
Si vienen a Montañita, no pueden dejar pasar una noche sin hacer camping donde “Vito”… una figura en estos alrededores; definitivamente una manera alternativa de hospedarse.
Con el tiempo Montañita ha ido creciendo, gracias a su variado grupo de habitantes, muchos de ellos que ha pesar de no ser ecuatorianos han adoptado el pueblo como suyo. La variedad de nacionalidades es grande. Y los turistas vienen de todas partes del mundo a quedarse.
En cuanto a la gastronomía encontrarán para todos los gustos; están desde las riquísimas pizzas tradicionales al horno, hasta platos gourmet internacionales. Sus deliciosos jugos naturales y batidos a la pasada, sin olvidarnos del choclo asado en las esquinas y también, como buen pueblo costero, los platos con mariscos son los más pedidos.
Si buscan un buen ceviche, el de ostras lo sorprenderán. Seguramente encontrarán en el viaje una de las famosas carretillas donde pueden degustar de un rico cevichito frente al mar.
La vida nocturna es la característica de este balneario… bares de varios géneros (cada uno con su ambiente propio pero sin desprenderse de sus raíces playeras). El entorno siempre al son del calipso y reggae. Fogatas a media luna y raves a luna llena, experiencias que no se pueden dejar pasar.
La “fiesta de la luna” se llama la rave más importante, donde suelen llegar o tocar los mejores DJs de música industrial, electrónica, tecno y trance. En su momento, Montañita, para los seguidores del género, nos brinda una probadita a lo que a nivel mundial ofrece Ibiza.
En cada uno de estos lugares, encontrarán un trago típico. Pero ninguno mejores que los que encontrarán en las carretillas a lo largo de la calle con salida al mar… por ahí con seguridad encontrarán a “Pedrito” que preparara un “Bob Marley” mágico y al calor del encendido se bajarán el shot y sentirán como prende.
Pero no crean que Montañita solo se “prende” de noche, pues la farra nunca para. Trago y música hay a cualquier hora y en cualquier lugar. Y los espectáculos callejeros improvisados los van a asombrar. Una rima que viene perfecto para graficar ese ambiente. Además van a encontrar: Malabaristas, magos y músicos a lo largo de las calles arenadas de esta localidad.
Si las cosas se dan, encontrarán y disfrutarán de la interpretación de la música de Bob Marley por alguien que les da todo lo que este famoso del reggae supo dar.
Entre música, trago y son… tomar el sol es la mejor opción para recuperar fuerzas y volver a seguir la farra hasta el amanecer. Y es aquí cuando se agradece la figura de las mujeres y sus bikinis que no dejan mucho a la imaginación. Un paraíso para cualquier hombre, pero también para cualquier mujer con los cuerpos esbeltos de los surfitas nativos y extranjeros que uno ve.
Obvio que Montañita no sería lo que es sin sus olas… así que no podemos dejar esta nota sin mencionar el surf.
Tanto el bodyboard como el surf son súper populares en estas partes de la costa ecuatoriana. Hay desde principiantes practicando a la orilla del mar hasta los surfistas “pro” que tienen años frecuentando el lugar. Surfistas de todo el mundo se dan cita en diferentes torneos durante la temporada, como el ALAS (Asociación de Surfistas latinoamericanos), que se realiza en Febrero, ya que Montañita cuenta con condiciones propicias para la práctica de estos deportes y muy buenas olas. La mejor época es de Octubre a Abril.
Para muchos, el surf es como una religión y a pesar de todo lo mencionado anteriormente, Montañita también tiene su encuentro con Dios… a pocos minutos de todo, se encuentra Olón, donde seguidores y fanáticos pueden orar en una de las iglesias mas bonitas de la costa oeste de América del sur. Con una estructura al aire libre sobre un alcantilado a las orillas del mar… las misas toman un grado espiritual más allá de lo normal.
Montañita tiene un poco para cada uno. Es un lugar mágico donde sea cual sea la actividad que escojas hacer, la vas a pasar muy bien. Un paraíso terrenal que todos debemos disfrutar, aunque sea, una vez en la vida.
Ahora termino esta nota, caminando una vez más las callejuelas de tierra, con el aroma tan Montañita, y propio de todo aquel que lo visita. Y me digo mientras veo a una pareja que se aleja en su carro: “dejo mi trabajo, y me vengo a vivir aquí”.
Por: Carla Juez y Ma. Fernanda Peña
Fotos: Hmns. Hernandez
















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